Japón: la experiencia que transformó mi manera de entender el liderazgo y las ciudades

En 2019 tuve el privilegio de ser seleccionada para participar en el programa internacional Leadership for Inclusive Futures in Asia, organizado por The Hong Kong Federation of Youth Groups Leadership Institute. Este programa reunió a jóvenes líderes de distintos países con una misión común: analizar los grandes desafíos que enfrentan las ciudades asiáticas y desarrollar soluciones colaborativas desde una perspectiva global. 

La experiencia comenzó en Osaka, Japón, donde realizamos trabajo de campo para conocer de cerca los retos y oportunidades de una de las áreas metropolitanas más importantes del mundo. Posteriormente abordamos el Peace Boat, una organización internacional sin fines de lucro con sede en Japón que promueve la paz, los derechos humanos, el desarrollo sostenible y el diálogo intercultural a través de programas educativos realizados a bordo de un barco que recorre diferentes países. Más que un medio de transporte, el Peace Boat funciona como una universidad flotante y un espacio de intercambio entre personas de distintas nacionalidades, profesiones y culturas, creando un entorno único para el aprendizaje y la cooperación internacional.

Durante varios días vivimos y trabajamos a bordo del Ocean Dream, participando en un intenso programa de liderazgo que combinó conferencias, talleres, mesas de trabajo y actividades de interacción con más de mil pasajeros. Esta convivencia permitió intercambiar ideas con emprendedores sociales, funcionarios públicos, académicos y líderes comunitarios de distintas partes del mundo, demostrando que las mejores soluciones surgen cuando personas con experiencias diferentes trabajan hacia un objetivo común. 

El programa estuvo centrado en cinco grandes temas: medio ambiente, economía, pobreza, igualdad y paz, todos ellos alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. A través de metodologías de design thinking, talleres, conferencias y trabajo colaborativo, aprendimos que los desafíos de las ciudades no pueden resolverse desde una sola disciplina, sino mediante la cooperación entre gobiernos, empresas, academia y sociedad civil. 

Uno de los mayores aprendizajes fue comprender que las ciudades más exitosas no son únicamente aquellas que cuentan con grandes obras de infraestructura, sino las que invierten en formar líderes capaces de pensar a largo plazo. Japón me enseñó que la disciplina, la planeación y la innovación cotidiana son pilares fundamentales para construir comunidades más sostenibles. 

Mirando hacia atrás, entiendo que esa experiencia marcó profundamente mi visión profesional. Hoy, como arquitecta y empresaria dedicada al desarrollo territorial, sigo convencida de que el futuro de nuestras ciudades depende de la capacidad de crear alianzas, compartir conocimiento y construir una visión común que trascienda generaciones. 

Ese viaje terminó hace algunos años, pero las lecciones que aprendí en Japón continúan guiando mi manera de entender el desarrollo urbano, el liderazgo y el futuro de nuestras ciudades.